¿Qué ocurre en TVE?
En las últimas semanas la televisión pública se ha visto salpicada por un puñado de escándalos. Primero llegó la decisión del Gobierno de eliminar la publicidad, después pasó el turno al fallo técnico que dejó sin escuchar el himno nacional a la audiencia, más tarde fue el fracaso de Eurovisión, y por si no fuera poco, TVE finaliza el mes con el despido de Torreiglesias. ¿Se trata de un complot en el que se persigue desprestigiar a la cadena, o es que las cosas no funcionan tan bien en los últimos tiempos como subraya el presidente de la corporación RTVE?
Qué pasa en TVE. Eso es lo que se pregunta la audiencia. Y es que no es para menos con el panorama en el que se ha visto envuelta en poco más de tres semanas.
Como ya hemos informado en varias ocasiones en la “miradaindiscreta”, el Gobierno aprobó un anteproyecto de ley que dejaría sin publicidad a TVE, para ser financiado por las cadenas privadas y las compañías de telecomunicaciones en conjunto. La noticia saltó rápidamente a los medios, que no tardaron en posicionarse ante la decisión aprobada en el Congreso. No obstante, RTVE vio cómo su imagen se enturbiaba entre las protestas surgidas por parte de los adjudicatarios del canon, y entre los rumores acerca de los posibles despidos en el departamento comercial.
Por ello, para calmar el revuelo mediático que se había levantado con multitud de intereses a sus espaldas, el presidente de la corporación ha hablado. Luís Fernández, ha pedido al Gobierno que actúe con “la mayor claridad en el menor tiempo posible para empezar a trabajar”, y ha dejado claro que no conviene precipitarse ya que aún no se conoce el alcance definitivo de la medida, en relación al rumor del recorte de plantilla.
Pero lo que sí que está claro es que TVE verá reducidos sus ingresos en ausencia de publicidad, en 192 millones de euros a partir del próximo mes de septiembre.
Otro achaque que ha sufrido la cadena y que ha mermado de alguna manera la credibilidad que brinda, ha sido el fallo técnico que dejó sin himno nacional el partido de la final de la Copa del Rey. Como cabía esperar, los medios seguidores de la “derecha española” criticaron el error hasta la saciedad y tildaron a la cadena de censuradora. Todo ello se ha saldado con la expulsión inmediata del director de deportes, así como con la apertura de un expediente disciplinario a cinco miembros del equipo que retransmitían la final y una nueva destitución, pese a que como asegura Fernández “no hubo ni censura ni manipulación”.
Más polémica se ha generado con la gala de Eurovisión. Los malos resultados de nuestra representante se han traducido en más azotes para la corporación. De un lado el partido popular señala que se trató de un “fracaso paliativo tras la bufonada de Rodolfo Chikilecuatre”, y de otro, la propia Soraya justifica su penúltima posición argumentando que no se emitieron las galas previas al acontecimiento. Lo cierto es que no ha sido el mejor año puesto que la cadena se ha dejado 20.000 euros por el camino, pero como alega su presidente, “a ver si vamos a ser culpables de no haber ganado desde 1969”.
Por último, TVE ha tenido que dar explicaciones por la destitución de Manuel Torreiglesias del programa “Saber vivir”. Y es que hasta los desmanes del periodista por el incumplimiento de las normas de publicidad han pasado la temida factura de los medios que hacen oposición. Por ello el presidente de la corporación ha hablado de nuevo para aclarar que se debió a un incumplimiento de las normas y que “se comprobó mediante investigación interna”.
Por todo ello, y volviendo a la pregunta que nos hacíamos al comienzo del post, hay que plantearse hasta qué punto los últimos acontecimientos han tenido repercusión. Aún es más, habría que debatir sobre la importancia real de dichos acontecimientos que suceden en todo el sector audiovisual. Entonces, lo realmente importante sería mirar a uno y a otro lado para ver qué intereses hay para desprestigiar y cuanto menos enturbiar la imagen de la televisión pública nacional, justo cuando lidera las audiencias.


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